Si por causas
las causas
te cambiaran,
¿qué pensarías?
sobre todo
sobre ti...
¿Qué haces
con una certeza
que entra en tu corazón
y es falsa,
además de ser
tuya?...
Si por causas
las causas
te cambiaran,
¿qué pensarías?
sobre todo
sobre ti...
¿Qué haces
con una certeza
que entra en tu corazón
y es falsa,
además de ser
tuya?...
Algo dijo, algo comentó que se hizo viral en You Tube. Fue tal la sentencia de un hombre abatido en su presente, que después de You Tube, pasó a Tik Tok...
Televisiones de todo el mundo lo buscaron para entrevistarlo y lo encontraron. Su alma estaba deshecha pero el era de palabra sencilla cuando relataba de sus desamores y de sus desencuentros en un mundo donde no quería vivir teniendo los pies en la tierra. De esa manera, cada mañana, el mundo lo seguía en sus reflexiones pues era tal la veracidad de sus palabras, que la gente lloraba...
En sus entrevistas poseía un buen humor capaz de arrancar la risa a cualquiera y de esa manera, una cadena televisiva lo contrató en cifras millonarias para sacar a la gente de su rutina..
Una televisión privada contrataba su ingenio por la mañana, otra pública, lo contrataba por la noche y así todo el mundo de desternillaba de risa.
Se convirtió en un showman nada conocido. Un mes de enero por la noche, cuando todos esperaban mondarse de risa, Manuel Fernández que así se llamaba en riguroso directo, estaba serio ante millones de personas. Ya hacía dos años de popularidad. Miró frente a la cámara, sonrió con sonrisa forzada y dijo que sus palabras no eran suyas; que su trabajo televisivo solo fue gracias a la cocaína y al dinero; que la sencillez es alimento de quienes nos manipulan para sacar un provecho...
Sacó una pistola y se pegó un tiro en la sien.
En menos de un segundo la TV pasó a anuncios publicitarios...
Por tercera vez lo llamaron por teléfono. Era de madrugada y vivía solo. Telefoneó a un taxi y lo llevó hasta Córdoba. No había prisa pero el helicóptero no llegaría hasta las 10 de la mañana...Pidió al taxista que lo dejara en un parque porque quería ver amanecer una vez mas. No hacía frío ni calor; era un día de verano con tregua de ola de calor. La ciudad se despertaba y en los árboles del parque los pájaros cantaban a la vida nueva. Sonrió como si ese amanecer fuera una bienvenida o una despedida...Se cansaba, se emocionaba, se sorprendía como un niño lo hace con algo que le llega al corazón. Ya pasa una hora y media de quietud y de tranquilidad; de hablarle a su corazón como si fuera una despedida eterna.
La gente cruza por el parque ausente. Muchos no dejan de ver su móvil y otros tantos me miran a estas horas del amanecer donde es raro ver sentado a alguien en un banco. Madres y padres pasada una hora llevan a sus hijos a la escuela y las ambulancias siguen y siguen circulando a toda velocidad con su mirada que se pierde hasta el fondo de Conde de Vallellano. Con ganas se tomaría un café con unas tostadas en un Roldán que hay cerca pero no puede.
Llegan las 9 de la mañana. Suena el móvil para preguntarle si ya está en Córdoba y el dice que si. Le dicen que ya debería de estar allí. Sale a la avenida y para un taxi para que lo lleve al hospital. Llega a la segunda planta del Reina Sofía y una enfermera le atiende en planta. Le hacen una preguntas, firma documentos, lo desnudan y lo duermen...
Al siguiente día abre los ojos con un corazón nuevo...
De vez en cuando he fantaseado con cambiar el mundo en un instante para cambiar el presente. También he pensado con el efecto mariposa que pudiera provocar ese cambio...Injusticias, enfermedades, malos pasos por rectificar son infinitos esos cambios que pondríamos para que uno piense en que no deberían de existir. Pienso que todo es un poco o muy complicado pues forma parte de un engranaje.
Esta realidad cuesta aceptarla pero es lo que hay. Cuantas veces hemos deseado retroceder en el tiempo para cambiar el futuro...La realidad de las cosas a veces cuesta digerirla buscando un por qué que no tiene mucho sentido. En esta vida todo existe: Hasta los sueños que acontecen cuando dormimos y despertamos con una pesadilla...
La realidad es un monstruo muchas veces que nos engulle y otras veces es lo mejor que nos pudiera suceder. Nada se puede cambiar y quizá, si estuviera en nuestro poder cambiar algo a voluntad, la vida sería un desastre aun mayor porque provocaríamos un cambio que nadie desearía. Así pues, dejemos las cosas como están...
Nadie la aventajaba. Para mí era perfecta en su mirada, en su sonrisa, en su forma de vestir y en sus opiniones certeras en clase. La simpatía y el encanto no tenían fallos... Verla en ratos de recreo deslumbraba como una luciérnaga por la noche y yo caí enamorado como un tonto. No podría ser de otra manera que las demás chicas le tomaran envidia. Todo el instituto se preguntaba cómo una chica tan encantadora aun no tenía novio...Sin embargo yo la soñaba y ella lo sabía.
Llegaba finales de septiembre y comenzaba el curso. A nuestra clase llegaron tres chicas nuevas que sin pretenderlo competían con ella. Ya había chicos que dejaron de perseguirla y se interesaron por las nuevas pero yo seguía fiel a mi amor... Pasaba el curso y en la clase teníamos tres modelos que rivalizaban en todo con un silencio sepulcral de tensión.
Casi a finales de curso una de las chicas nuevas cae enferma de gravedad. Nos lo anuncian en clase y en ese momento, veo a mi amor que esboza una leve sonrisa de maldad. Justo en ese momento, dejó de existir para mi.
Sintiendo mi indiferencia hacia ella, comenzó a buscarme preguntándome qué me pasaba, por qué me alejé.
Han pasado los años y poco a poco porque soy torpe, me he dado cuenta de la mala leche que tienen algunas personas.
En vísperas de nada, viajo por el tiempo una noche donde nada se anuncia y mucho menos, para un jubilado como yo, podría esperar tal cosa presa del destino...
Ceno algo ligero, tomo mis pastillas, paso por la ducha y me voy directo a la cama.
Una paz infinita me invade. Entrego mi alma a Dios con una humildad donde mi corazón son el de Dios y el mío. Rezos árabes salen por mi boca suplicando sentirme con esa paz interior en un idioma que no conozco. Levanto la cabeza y estoy en la Meca con miles de personas que entregan su alma a Dios. El día es un paseo en completa armonía con otros hermanos donde nuestra sangre confluye desde un mismo punto...Todo esto es indescriptible para mi sentir. Llega la noche y vuelvo a entregarme a Dios antes de dormir...
Las alarmas suenan en mi portaaviones. Me visto deprisa porque hay misión de combate. Todo son carreras y el mando de dice donde tengo que arrojar las bombas. Mi cuerpo suda y mis músculos están en tensión. El despegue es frenético al amanecer y vuelo sobre poblados de gentes que huyen de las bombas sin saber donde. Sin embargo mi misión se cumple y gentes dormidas mueren en un complejo urbanístico porque un líder enemigo vive ahí...Misión cumplida. Por la noche duermo en mi camarote y no se me va de la cabeza aquella gente que huía de su poblado como quien huye de la muerte...
Soy un pastor de cabras. Vivo en un cortijo de Andalucía y cada amanecer las llevo a pastar a la sierra. Siempre llevo un transistor de radio, una mochila con comida y agua y dos perros que me ayudan en el pastoreo. Apenas veo a nadie en todos estos días donde la soledad se ha hecho mi amiga. En el cortijo hago queso de cabra ademas de ordeñarlas con una máquina que me quita mucho trabajo. Llega la noche y duermo en paz.
No soporto el aire que respiro porque está contaminado. No quiero esa medicación y todo el mundo me persigue. Me dan ataques de agresividad si encienden la televisión porque los locutores quieren mi alma y a veces me ponen una camisa de fuerzas porque ataco a la gente. Por la noche me dan pastillas para dormir. Así llevo tres años. Duermo y no recuerdo nada...
Despierto por la mañana con angustia. En este sueño creo que he vivido varias vidas y cuando enciendo la luz de mi habitación, frente a mi hay una chilaba, un uniforme de aviación, la ropa de un pastor y una camisa de fuerzas...